La necesidad de cambiar…
publicidad
A los 16 años, hablando con un hombre mayor de edad que no entendia nada de computadoras mientras yo le arreglaba su moderna 486DX con monitor xVGA descubrí que quería ejercer la profesión técnica, me propuse arrancar y crecer en el mundo IT, me dispuse a ser un profesional técnico.

Con el pasar de los años mi vida fue dando un giro en torno a mis propósitos, aunque la meta era siempre la misma. Descubrí que me gustaba la programación pero que nunca iba a pertenecer a la élite de los Java Developers, descubrí que era muy bueno a la hora de arreglar equipos, que podía solucionarle los problemas a la gente en poco tiempo y que eso era una gran ventaja. También descubrí el gusto por el ambiente más profesional, mi trabajo dió una vuelta más a la tuerca que sujeta las metas en mi cabeza y me hizo capacitarme en cosas como Networking, Windows Server, Unix, etc…
Sin embargo, no me dí cuenta, hasta hace poco, que esos cambios tambien influyeron negativamente en mi vida. Ahora que tengo 30 años me doy cuenta que dejé muchas cosas en el camino por querer hacer más. Algunos ciber amigos a quienes he llegado a apreciar más que a los amigos reales, he perdido varios blogs, he dejado de practicar mi hobbie favorito (bloguear), incluso hasta podría decir que perdí de vista en que me quería profesionalizar.
¿A que viene este post?
Sencillamente a una reflexión que todos nos hacemos en determinado momento de nuestras vidas, cuando nos planteamos si lo que estamos haciendo lo hacemos bien o mal. La meta que me propuse cuando tenia 16 años era ser un profesional en lo que me gusta hacer, y de hecho lo soy, pero no quiero dejar de hacer lo que me gusta para ser un profesional…
Algunos le llaman “La catarsis de los 30″. Yo prefiero llamarle “cambiar de canal”. Suena menos crítico y creo que la esencia es parecida, al fin y al cabo el día que me vaya a mi hija le va a quedar lo que yo coseche…




